Según REE, debido a la recesión la demanda eléctrica en febrero se redujo un 5,5% y entre enero y febrero un 4,8% cuando la previsión del Ministerio de Industria es de solo un 0,3% para todo el año. La generación autóctona renovable supuso el 46,8% del total y el 2 de febrero hubo record de producción eólica con 17.056 MW. La Comisión Europea prevé que en 2013 se agravará la recesión en España con crecimiento negativo del PIB de 1,6% y no hay expectativa de crecimiento hasta 2016. La demanda energética seguirá a la baja.

Esta semana conocíamos cómo Rusia quiere obligar a Ucrania a pagar a Gazprom 7.000 M$ por el gas no consumido en 2012 en base a la cláusula de los contratos “take or pay” (toma y paga) o cómo Qatargas ha subido los precios a Gas Natural que ha iniciado un proceso de arbitraje; y ya sabemos cómo terminó el que la enfrentó con la argelina Sonatrach en 2007, pagando los consumidores 1.400 M€ a través de recargos en la tarifa. Esta semana también nos hemos enterado que Egipto cerró en diciembre la planta de gas natural licuado en Damietta, la mayor inversión privada española de Unión Fenosa Gas, para reservar su materia prima al consumo interno. Todo indica que los contratos “take or pay” de suministro de gas seguirán incrementando la sobrecapacidad del sistema, que los precios seguirán subiendo, gravando al consumidor y que la incertidumbre geopolítica seguirá amenazando el suministro de combustibles fósiles.

La consecuencia es que el déficit tarifario seguirá creciendo inexorablemente porque los ingresos del sistema continuarán disminuyendo a la vez que seguirá aumentando la factura de las importaciones energéticas. La propia CNE ha advertido que el déficit de la tarifa del gas puede llegar a 3.000 M€ en 2020. Hasta ahora solo se han tomado medidas, que no reformas, en una sola dirección: paralizar y arruinar la industria renovable y eliminar cualquier apoyo al ahorro de energía. El efecto es que el déficit tarifario ha aumentado en 2012 cuatro veces más que las primas renovables y que el sistema energético ha sido invadido por la inseguridad jurídica y el riesgo regulatorio. Lo único que se salvaguarda es la falta de competencia y la falta de transparencia en la conformación de precios.

Las conclusiones son claras:
1. Es preciso reconocer que España tiene un serio problema energético que se agrava rápidamente.
2. Echar la culpa a las renovables y al ahorro de energía es esconder la cabeza bajo el ala y una irresponsabilidad al impedir poder contar con la única vía de salida de carácter autóctono y a coste cero.
3. La falta de competencia en el mercado energético impide ver la realidad tal y como es.

La discusión esta semana de la Vicepresidenta de la Comisión Europea, Neelie Kroes, defendiendo la independencia de los organismos reguladores frente al Ministro Soria y el proyecto del Gobierno de eliminarla a favor de los ministerios y a conveniencia de las empresas es representativa de una regulación más propia de economía bananera que de economía moderna.

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