Con motivo de la celebración del Día Forestal Mundial, el pasado 21 de marzo, el Colegio de Ingenieros de Montes emitió un comunicado en el que subraya “la necesidad no solo de cuidar nuestros bosques, sino de crear una economía forestal que revierta sus ingresos en la mejora del medio ambiente”. Para cumplir con este objetivo cita expresamente a la biomasa con fines energéticos. Entre esas mejoras aparece la lucha contra los incendios forestales, algo que también se puso de manifiesto en la presentación de la primera planta de tratamiento de astillas para usos energéticos de Galicia.

“El monte genera empleo y servicios, y la biomasa, superávit”. El Colegio de Ingenieros de Montes se mostró así de contundente en su aportación a la celebración del Día Forestal Mundial, el pasado 21 de marzo. Por todos los servicios que proporcionan los bosques más allá de la madera (“agua de calidad, biodiversidad, paisaje, recreación, empleo, biomasa y, ahora más que nunca, sumideros de carbono”), el colegio quiere subrayar no sólo la necesidad de cuidarlos, “sino la de crear una economía forestal, vivero de trabajo, que revierta sus ingresos en la mejora de nuestro medio ambiente”.

La bioenergía es una de las vías principales para dotar de contenido a esa propuesta. Los ingenieros de montes recuerdan que “con una inversión de cien euros por hectárea dedicada a la biomasa de uso energético se crearían 75.000 empleos en la industria forestal relacionada con el monte”. “En total –añaden–, supondría una inversión para el Estado de unos 600 millones de euros, pero entre los impuestos y el retorno por actividad económica, las administraciones percibirían unos ingresos de unos 725 millones de euros, siendo una de las pocas actividades económicas que en este momento es capaz de generar una balanza de resultados positiva”.

La bioenergía reduce en un 70% el riesgo de incendios forestales
La propuesta está dentro de una valoración general en la que se plantea la necesidad de establecer mecanismos para hacer frente al pago de los costes por mantener los beneficios que genera la biodiversidad de los montes. José María Rábade, experto del área de Economía Ambiental del Colegio de Ingenieros de Montes, afrima que “hay que materializar la sostenibilidad, y para ello hay que implicar a la economía de mercado, que es la responsable de su degradación”. El colegio entiende que hay que profundizar en el concepto de economía forestal basado en dos pilares fundamentales: Quien rompe, paga y Quien se beneficia, paga, y que “cada céntimo percibido de este modo deberá repercutir en la conservación y en el esfuerzo por fortalecer el medio ambiente”.

Uno de los impactos negativos que se limitarían con esta propuesta sería el de los incendios forestales, y más aún con la bioenergía, aseguran en el comunicado. Calculan que “la actividad de producción de biomasa reduce en España el riesgo de que se produzcan el 70% de los incendios forestales que sufrimos, por lo que defendemos la puesta en marcha cuanto antes de las plantas previstas de aprovechamiento de recursos naturales y producción de una energía que comienza a ser rentable”. “El monte rentable y bien gestionado no arde”, concluyen.

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